¿Por qué no miras a tu alrededor?

Sí tú, para un momento, escucha lo que voy a decirte y luego sigue, sigue hacia adelante. Deja de correr, no te agobies, respira hondo, y mira, mira bien lo que tienes alrededor, delante de ti, a tu lado, quizá más cerca de lo que imaginas, tantas cosas, tantas personas, vas tan rápido que no miras, no miras las cosas buenas que están pasando, no miras los detalles que suceden, sólo caminas, caminas rápido usando tus ojos para ver y no mirar.

No te das cuenta todo lo bueno que está pasando en tu vida, te levantas cada mañana, apagas el despertador y no eres consciente de que empieza un nuevo día, que el sol está ahí fuera esperándote, brillando con más fuerza que nunca, date un minuto, asómate a la ventana, cierra los ojos y siente su calor, él está ahí cada día para ti, para que puedas disfrutarlo, míralo, siéntelo.

Te duchas a toda prisa, ¿por qué no intentas tomarte tu tiempo? Disfruta un poco de ese agua caliente en tu piel, unos minutos más no harán que el mundo se acabe, son tuyos, valóralos. Ahora ¿desayunamos? Y si te sientas con un poco de tranquilidad y te haces un zumo, un café y unas tostadas, sí, claro que hay tiempo, siempre hay tiempo, búscalo, organízate para que cada minuto cuente.

Hora de ir a trabajar sí, no queda otra, pero que poco valoramos la rutina, y que buena es. Mientras hay rutina, hay vida. Valora esos instantes en tu día a día, mira a tus compañeros de trabajo, ponte en su lugar, escúchales e intenta que haya armonía, al fin y al cabo forman parte de muchas de las horas de tu día a día.

Camina por la calle y mira todo lo que hay a tu alrededor, tanta gente, tantas cosas…

Ve a esa cafetería que siempre te ha llamado la atención y disfruta de unas páginas de ese libro que estás leyendo tomándote un café.

Llama a esa amiga de toda la vida que hace tiempo no llamas, y disfruta de su compañía, de su cariño, valora esos instantes que tenéis de complicidad, déjate querer y quiere.

Mira a tus padres a los ojos cuando te hablen, escúchales, valórales y quiéreles, quiéreles mucho.

Quédate un rato más en la cama cuando suene el despertador, unos minutos, disfruta ese momento.

Pasea por la orilla del mar y siente el sonido de las olas, mira el mar, que grande es, y que pequeños son nuestros problemas a su lado.

Vete a cenar a ese restaurante que siempre quisiste ir, date el capricho, te lo mereces, disfrútalo, porque vas a esperar, ¿esperar a qué?

No mires atrás, mira hacia adelante siempre, el pasado ya nada te va a hacer, el dolor que pudo haber se irá olvidando, todo lo bueno está contigo, el futuro no existe, existe el hoy, así que mira, valora, quiere, disfruta, siente, ríe, llora, ama, se optimista siempre, hazlo ahora, hazlo ya, no esperes a coger más fuerza, no esperes a estar mejor, no esperes a que la suerte te acompañe, tu vida es ahora, es ya, es aquí, lucha, vive, se feliz a cada instante porque cuando el dolor llega arrasa con todo, te quema vivo, y si sigues esperando al mañana, cuando llegue quizá ya sea tarde y entonces sólo entonces pensarás: “ojalá hubiera mirado más allá”

Mirar a vuestro alrededor, mirar, sentir,  vivir

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s